Revista Sargantana – Diciembre 2016

Revista Sargantana Os presentamos el número de 2016 de la revista Sargantana. Un monográfico dedicado a las tortugas, que incluye los informes técnicos del proyecto “Mauremys Bages” y del proyecto “Emys Menorca”. Un número que por primera vez, SOHEVA lanza como libre descarga. Sin la colaboración de los todos, esto no sería posible, así que … Leer más

Parasitosis comunes en Reptiles: SAURIOS. ¿Cómo diagnosticar y como tratar?

Por: Xavier Valls, Clínica Veterinaria Exotics, Barcelona
www.clinicaveterinariaexotics.com

Parásitos en Iguana

Resumen:
Los parásitos son muy comunes en los reptiles en estado salvaje y cuando se mantienen en cautividad.  Debemos pensar que son la tercera causa de mortalidad en animales que se mantienen como mascotas y que por este motivo es importante eliminarlos del animal y de su entorno. En ocasiones es prácticamente imposible eliminar al 100% la presencia de parásitos en los saurios mantenidos en condiciones de terrario o en semi-libertad, sin embargo reducir la tasa parasitaria siempre ayudará al reptil. Una tasa baja de parásitos asegura una buena absorción de los nutrientes, mejores digestiones,  evita que se produzcan anemias,  los animales están menos inmunodeprimidos,  etc. Es importante saber que además los parásitos externos (garrapatas sobre todo) pueden ser portadores de enfermedades graves para nuestros animales. 

Tenemos parásitos externos que afectan a la piel, orejas, narinas y  fosetas  termoreceptoras (en las serpientes) y parásitos internos que encontramos en el sistema digestivo, respiratorio, renal  y circulatorio. Una correcta anamnesis y un estudio al microscopio óptico de los parásitos externos que visualizamos y  de las secreciones bucales, orina y heces nos permitirá identificar fácilmente a los parásitos más comunes y elaborar un buen plan terapéutico para eliminarlos.

No solemos recomendar realizar desparasitaciones sistemáticas sin una previa exploración del reptil ni sin un análisis de orina y heces.

¿Qué nos indica que un animal tiene parásitos?
Signos  generales:
pérdida de apetito, disminución de peso, inactividad y letargia, falta de crecimiento y fallo reproductivo.

Signos específicos:
vómitos, regurgitación, diarrea, deshidratación, emaciación, anorexia, depresión, agitación, alteraciones neurológicas y muerte del animal.

¿Cómo trabajamos  los veterinarios cuando atendemos a un animal sospechoso de estar parasitado?
La metodología que seguimos en todos los casos es la misma:
1) Exploración física general del animal
2) Anamnesis completa, observación macroscópica de las heces/orina/secreciones
3) Análisis directo  al microscopio de la orina y de las heces (a poder ser frescas o recién hechas)
4) Estudio bajo lupa de los parásitos externos en caso de detectar la presencia de éstos

Cuando hay secreciones en cavidad oral, realizamos el estudio de éstas mediante observación directa al microscopio óptico y/o realizando citología y tinción con Diff Quick y observación al microscopio.

Ácaro presente en colecciones de saurios y serpientes: Ophyonissus natricis
Ácaro presente en colecciones de saurios y serpientes: Ophyonissus natricis

Parásitos comunes en Saurios: los parásitos  en los saurios mantenidos como mascota son frecuentes. En la naturaleza, la mayor parte de los animales tienen un cierto grado de parásitos

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Noms comuns de tortugues en català

La Societat Catalana d’Herpetologia ha creat una llista sistemàtica dels noms recomanats per anomenar les tortugues de forma col·loquial en català.
A continuació copiem aquesta informació per a que estigui a l’abast de tothom. S’ha de tenir en compte, però, que estan ordenats per famílies i, posteriorment, per noms científics (alfabètic). Degut a les diferents opinions dels experts en taxonomia és possible que alguns d’aquests noms científics no coincideixin amb els que podeu trobar al nostre web.

Centrochelys sulcata
Centrochelys sulcata, la tortuga del Sahel – Imatge d’Enric Pàmies

LLISTA SISTEMÀTICA DELS NOMS RECOMANATS
CLASSE REPTILIA. RÈPTILS
ORDRE TESTUDINES. QUELONIS

SUBORDRE CRYPTODIRA. TORTUGUES CRIPTODIRES
 Família CARETTOCHELYIDAE (Boulenger 1887). Caretoquèlids
Carettochelys insculpta (Ramsay 1886). Falsa tortuga marina

Família CHELONIIDAE (Oppel 1811). Quelonídids (tortugues marines)
Caretta caretta (Linnaeus 1758). Tortuga careta
Chelonia mydas (Linnaeus 1758). Tortuga verda (inclou C. agassizii)
Eretmochelys imbricata (Linnaeus 1766). Tortuga carei
Lepidochelys kempii (Garman 1880). Tortuga bec de lloro
Lepidochelys olivacea (Eschscholtz 1829). Tortuga olivàcia
Natator depressus (Garman 1880). Tortuga plana

Família CHELYDRIDAE (Gray 1831). Quelídrids
Chelydra acutirostris (Peters 1862). Tortuga mossegadora sud-americana

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Josep Pla i les tortugues

Un projecte molt interessant que podreu trobar a la xarxa és el «BloQG El quadern gris. Josep Pla ….al cap de 90 anys«. Es tracta d’un blog dedicat al dietari de joventut que va escriure Josep Pla entre el 1918 i 1919. En aquest blog publiquen els textos escrits per Pla al seu dietari 90 … Leer más

Tortugues al Parc de la Ciutadella (Barcelona)

L’any 1796 Felip V ordenà construir una fortalesa per a poder mantenir la ciutat de Barcelona sota el seu control després d’haver-la mantingut en setge durant 13 mesos. Aquesta ciutadella fou la més gran d’Europa. Aquesta fortalesa va ser derrocada posteriorment a la dècada de 1868-1878. Actualment una part de l’antiga ciutadella l’ocupa un parc … Leer más

El galápago leproso (Mauremys leprosa) en España

En España encontramos 4 especies autóctonas «continentales» (es decir, sin tener en cuenta especies marinas): La tortuga mediterránea (Testudo hermanni), la tortuga mora (Testudo graeca), el galápago europeo (Emys orbicularis) y el galápago leproso (Mauremys leprosa).
El galápago leproso es sin duda la especie con unas poblaciones más numerosas y que ocupa un mayor ranrgo de distribución.

Galápago leproso (Mauremys leprosa)
Galápago leproso (Mauremys leprosa)

Distribución en España del galápago leproso
El galápago leproso puede encontrarse casi por todo el país, en zonas con cotas inferiores a los 1.000 metros de altitud. No habita en el noroeste peninsular, exceptuando algunas poblaciones en Galicia. En el sur peninsular es muy abundante, encontrándose en casi todo el territorio, siendo más frecuente en Cádiz, Badajoz, Huelva y Ciudad Real.

Galápago leproso en un río de la provincia de Barcelona
Galápago leproso en un río de la provincia de Barcelona

En Andalucía es muy abundante, sobretodo al oeste y centro de la comunidad.
En Murcia hay una mayor población en el centro y el oeste.
En la Comunidad Valenciana predomina en la provincia de Valencia, siendo más escasa en Castellón y Alicante.
En Cataluña se encuentran un buen número de poblaciones, la mayor parte
en la provincia de Girona

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Rectilia: observa, conoce, comparte

Hasta la fecha, prácticamente la totalidad de noticias e informaciones relacionadas con la terrariofilia han sido tratadas desde el sensacionalismo, resaltando los aspectos llamativos, siendo éstos muchas veces secundarios, con el fin de asombrar y escandalizar a los receptores. Estos hechos no únicamente han dañado la imagen de terrariófilos sino también la de reptiles y … Leer más

Conviviendo con especies invasoras

Cuando una población de una especie llega a un entorno lejos de su distribución natural generalmente tiene pocas posibilidades de prosperar. Sin embargo, este hecho se ha producido tantas veces a lo largo de nuestra historia que algunas de estas introducciones han sido fructuosas.
Dentro de esta pequeña proporción de especies foráneas que han podido desenvolverse en un nuevo ambiente del originario, solamente un 10% de ellas llegan a ser perjudiciales para el medio ambiente y/o las actividades humanas. Pero un 10% de un gran número sigue siendo un gran número.

Tortuga de orejas rojas introducida
Tortuga de orejas rojas introducida en un río en Catalunya – Imagen de Enric Pàmies

Solamente en Europa hay documentadas 1.094 especies que causan impactos ecológicos y 1347 con impactos económicos. Estas especies son las llamadas Especies Exóticas Invasoras (EEI).
El proceso de invasión biológica de una especie puede dividirse en cuatro fases: de entrada, establecimiento, propagación e impacto. Por lo tanto, una especie considerada invasora tiene que llegar a un nuevo lugar (una o múltiples veces), reproducirse, expandirse lejos de su lugar de introducción y llegar a ser una amenaza en su nueva área geográfica.

Estas introducciones de EEI según el proceso que ha facilitado su entrada en un nuevo hábitat, pueden clasificarse como intencionales o no intencionales.
Dentro del primer grupo se incluyen las que se han producido por el ser humano de forma deliberada: producción de alimento (Cangrejo rojo americano introducido para el consumo), caza y pesca deportiva (Siluro traído a la Península por pescadores alemanes), control biológico (Gambusia introducida para el control de mosquitos), abandono de mascotas (Tortuga de orejas rojas vendida en tiendas de mascotas), razones estéticas (Jacinto de agua), entre otras.

Jacinto de agua
Jacinto de agua, una planta con gran potencial invasor – Imagen de Enric Pàmies

En el segundo grupo estarían las acciones antrópicas que han favorecido a la introducción de estas especies de forma involuntaria: polizones (Mejillón cebra adherido en cubierta de barcos o en agua de lastre), abatimiento de barreras geográficas (Entrada del Pez globo en el Mediterráneo por el Canal de Suez), transporte de mercancías (Picudo rojo en palmeras procedentes de Egipto o Mosquito tigre en neumáticos usados), escapes (Caracol manzana en el Delta del Ebro), quiebra o cierre de explotaciones con fauna (Visón americano de granjas peleteras), etc.

Cangrejo rojo americano
Cangrejo rojo americano – Imagen de Enric Pàmies

Todas estas especies comparten una serie de características ecológicas que les permite ser abundantes y persistentes en un nuevo hábitat. Entre estos factores se incluyen la ausencia de enemigos naturales, parásitos o enfermedades (Culebra real de California en Gran Canaria), la capacidad para ser un depredador efectivo en el nuevo ecosistema (gatos domésticos abandonados), la habilidad de aprovechar hábitats artificiales o perturbados (Cotorra argentina) o la alta adaptabilidad a nuevas condiciones siendo capaces de explotar nuevos recursos.

Una vez una especie es considerada como exótica invasora en un lugar determinado pasa a formar parte de la lista “negra” de especies invasoras regulada por la conveniente legislación (en España Real Decreto 630/2013). La inclusión de una especie en estas listas prohíbe su posesión, transporte,

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El piramidismo en las tortugas

Piramidización del caparazón en Testudo hermanni
Piramidización del caparazón en Testudo hermanni

El caparazón de una tortuga está formado por un conjunto de huesos planos recubiertos por escudos de queratina. El hueso del caparazón, como cualquier hueso, es un tejido vivo, vascularizado, con gran capacidad de regeneración y que responde a las tensiones sostenidas. La queratina de los escudos es el mismo tipo de tejido que forma nuestras uñas, los cabellos o las plumas. Tiene una función protectora contra los agentes externos.
Si palpamos a una tortuga que eclosionó hace poco, la notaremos blanda. Si le miramos el esqueleto vemos que el caparazón está poco osificado, que hay unos grandes espacios sin hueso entre las costillas: las fontanelas. En los próximos meses o años se le cerrarán estos espacios, en mayor o menor grado según la especie.

El caparazón de la tortuga es curioso porque combina la osificación intramembranosa con la osificación endocondral. Las costillas se formaron por osificación endocondral. Es la que también se da en los huesos largos de las extremidades, donde un precursor cartilaginoso se acaba osificando. El resto de huesos del caparazón no se forman por expansión de las costillas como se había creído antaño sino que se forman por osificación intramembranosa. Es el mismo tipo de osificación que se da en los huesos de nuestro cráneo y el principal tipo de osificación del caparazón de una tortuga. No hay ningún precursor cartilaginoso sino que se forma hueso directamente a partir del tejido mesenquimatoso que hay en las fontanelas. Este hueso crece de arriba hacia abajo del caparazón y acaba englobando las costillas.

Clemmys guttata
Caparazón de una cría de menos de un año de Clemmys guttata, una vez separados los escudos de queratina. Ya tiene formadas las costillas. Se aprecian las grandes fontanelas y el avance de arriba hacia abajo de la osificación intramembranosa. Con el tiempo se formaran los distintos huesos del caparazón. Las costillas quedarán englobadas por los huesos pleurales.
Testudo marginata
Testudo marginata de unos dos años de edad. Ya se han formado prácticamente del todo los huesos pleurales

En la osificación intramembranosa los distintos huesos se articulan por suturas. Tienen el aspecto de pequeñas espículas que encajan las unas con las otras. Son las zonas por donde crecerá el caparazón de la tortuga, más rápido hasta alcanzar la madurez sexual, mucho más lentamente a partir de este momento. En tortugas muy viejas las suturas pueden desaparecer i los huesos se fusionan. Hablamos de anquilosis y a partir de este momento ya no habrá crecimiento.

En esta foto se han quitado los escudos de queratina para exponer el hueso del caparazón. Vemos las suturas (en negro) y las marcas de los escudos de queratina sobre el hueso (en amarillo). Incluso se aprecian las marcas que dejaron las líneas de crecimiento de los escudos de queratina.

En este caparazón tan solo vemos las marcas de los escudos de queratina sobre el hueso. No se ven las suturas porque ya no existen: los huesos del caparazón se han fusionado. Esto se conoce por anquilosis y lo encontramos en tortugas viejas. Las Terrapene, como la de la foto, son una excepción ya que la anquilosis aparece en animales jóvenes, poco después de alcanzar la madurez sexual.

Entre el caparazón y la queratina encontramos tejido conjuntivo, vasos sanguíneos y nervios. También las células que producen la queratina de los escudos. En cada época de crecimiento se forma

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