El hurón (Mustela putorius furo)

Esperanza de vida: 5- 8 años

Madurez sexual: 4- 8 meses
Gestación: 42 días (2-10 crías)
Destete: 6- 8 semanas

Curiosas, activas, capaces de colarse por cualquier agujero. Su
actividad diaria suele consistir en la repetición de ciclos
de comer-jugar-dormir. Hay que tener cuidado con las cosas que se puedan
tragar. Defecan y orinan siempre en el mismo sitio una vez educados,
como los gatos. La esterilización es recomendable en los machos (por el
fuerte olor que desprenden cuando llegan a la edad adulta) y casi
obligatoria en las hembras (a no ser que se quieran dedicar a cría) por
los problemas derivados de los celos persistentes. Normalmente agradecen
la presencia de otros hurones a la hora de jugar.

¿Cómo la debo mantener?
Para los hurones hacen falta jaulas a prueba de fugas y mordiscos.
Conviene una jaula grande si el animal pasa todo el día en ella y, por
lo menos, debe disponer de una zona para las deposiciones (con arena de
gato, papel, etc.), otra para la comida y un sitio para dormir (las
hamacas suelen ir muy bien y, como no tocan el suelo,
permiten incrementar el espacio de juego). Siempre que los saquemos de
la jaula hay que vigilarlos y tener cuidado con las cosas que se puedan
tragar, los sitios donde se puedan esconder (a veces saben entrar pero
no volver a salir) y las alturas (no son conscientes de los desniveles).

¿Qué comen los hurones?
Lo más recomendable es el pienso para hurones de alta calidad. Aporta
los nutrientes que el hurón necesita y minimiza la formación de sarro.
Para educarlos podemos recurrir a productos de origen animal como jamón
cocido, pollo cocido etc. o bien a los suplementos vitamínicos (como
Ferretone o Ferretvite) como premios. También se puede probar con
premios comerciales para hurones o gatos. Los premios se deben dar con
moderación.

¿Hay que vacunarlos y desparasitarlos?
No es obligatorio vacunarlos de nada, pero se recomienda vacunar
frente al virus del moquillo canino. Esta enfermedad resulta casi mortal
en hurones y se transmite por contacto directo, pero también a través
de objetos como nuestra ropa o nuestros zapatos.
La rabia también puede afectar a los hurones. Esta enfermedad, sin
embargo, se transmite exclusivamente por mordedura de animales enfermos y
además se encuentra erradicada en Cataluña.
De los parásitos externos, las pulgas y garrapatas son un riesgo para
los hurones que conviven con perros o que salen a la calle. Los ácaros
que provocan sarna en los oídos son muy frecuentes y afectan hurones que
viven solos y que nunca salen a la calle. Los parásitos intestinales
son poco frecuentes y se detectan mediante un examen fecal.
Las filarias son nematodos (gusanos) que en su fase adulta viven en
el corazón, produciendo una enfermedad que puede resultar muy grave. Se
transmiten mediante mosquitos que viven en zonas húmedas (cerca de ríos,
lagos, etc.), así que si nuestro hurón tiene que visitar una de estas
zonas es muy recomendable utilizar algún tipo de prevención.

¿Me pueden transmitir alguna enfermedad?
Los hurones nos pueden pasar pulgas y garrapatas si están infestadas;
también pueden contagiarnos hongos causantes de tiña (dermatofitos),
que generalmente detectaremos en el animal antes que en las personas, y ,
si están afectadas, rabia. La toxoplasmosis sólo nos la pueden
transmitir si nos comemos al hurón.

Artículo e imágenes: Clínica Veterinària Exòtics